Signos y síntomas
Las manifestaciones clínicas de la sarcocistosis son variables y dependen de factores como la especie del parásito, la carga parasitaria, el estado inmunológico del hospedador y la fase del ciclo en la que se encuentre la infección. En muchos casos, especialmente en animales intermediarios, la infección puede ser subclínica, lo que significa que los individuos infectados no presentan signos evidentes a pesar de albergar quistes en el músculo.
Cuando se presentan signos clínicos, estos suelen estar relacionados con la fase aguda de la infección, en la que ocurre la multiplicación del parásito en los vasos sanguíneos y tejidos. Entre los signos más frecuentes se encuentran fiebre, debilidad, pérdida de apetito, pérdida de peso y disminución del rendimiento productivo en animales de granja. También pueden observarse signos musculares como dolor, inflamación, rigidez, temblores y dificultad para moverse, los cuales se relacionan con la formación de quistes en el tejido muscular.
En infecciones más severas pueden presentarse anemia, alteraciones neurológicas, incoordinación y depresión, especialmente cuando existe una alta carga parasitaria o cuando el hospedador tiene un sistema inmunológico comprometido. En algunos casos, la infección puede ocasionar abortos o problemas reproductivos en animales de producción, lo que representa un impacto económico importante.
En los hospedadores definitivos, los signos suelen ser leves o incluso inexistentes, aunque en algunos casos puede presentarse diarrea o malestar digestivo leve debido a la infección intestinal. Sin embargo, su importancia radica principalmente en su papel como diseminadores del parásito más que en la gravedad de los signos clínicos.
En conjunto, la sarcocistosis puede manifestarse desde infecciones silenciosas hasta cuadros clínicos con compromiso sistémico, lo que pone de manifiesto la importancia de considerar factores como la especie involucrada y el contexto epidemiológico para comprender la expresión clínica de la enfermedad.
Tratamiento y Profilaxis
No existen tratamientos efectivos para eliminar los quistes musculares. Las sulfonamidas y el
toltrazuril y sus derivados han demostrado una buena efectividad in vitro y son útiles para el
tratamiento de infecciones agudas o activas, tanto de HI como HD (Dubey et al., 2016).
Como
las infecciones sintomáticas en bovinos y CSA son poco frecuentes, no existen protocolos de
tratamiento validados para la sarcocystosis en estas especies. En el caso de los cánidos y hu-
manos con signología digestiva sospechados de actuar como HD de Sarcocystis spp., existen
tratamientos comerciales indicados como “anticoccidianos”, en general conteniendo las drogas
antes mencionadas.
En ausencia de vacunas efectivas, la profilaxis se basa en disminuir o evitar la continuidad
del ciclo biológico. Para esto se recomienda evitar que los cánidos u otros potenciales HD (in-
cluido el hombre) ingieran carne cruda, mal cocida o carroña de los diferentes HI. Asimismo,
evitar que las deyecciones de los potenciales HD tomen contacto con el ambiente, agua o ali-
mento de los bovinos y CSA
(Dubey et al., 2016; Moré et al., 2016).
Importancia en salud pública
La ingesta de carne bovina cruda o “jugosa” con quistes de especies zoonóticas (S. hominis
y S. heydorni) puede producir una sintomatología digestiva leve y autolimitante
(Dubey et al.,2016). La Comunidad Económica Europea emitió la resolución (EC) No. 852/2004 por la que sugiere la inspección de carnes en busca de especies zoonóticas de Sarcocystis. En base a
esta resolución se han generado unos pocos decomisos y depreciaciones que han llevado a
conflictos en la comercialización, sobre todo de carnes bovinas exportadas de Argentina y Bra-
sil (Moré et al., 2013).
Para el caso de los quistes macroscópicos de S. aucheniae ocurre el rechazo o decomiso por
aspecto, aunque el nivel de infección en los animales hace difícil el decomiso de la mayoría de lo faenado (Moré et al., 2016; Regensburger et al., 2015). Los cuadros digestivos ocasionados
por la ingesta de carnes con S. aucheniae indican que se trataría de una intoxicación alimentaria.
La cocción adecuada inactivaría las proteínas implicadas, por lo que la carne con quistes es
depreciada y recomendada para termoprocesados (Dubey et al., 2016). Se están analizando diferentes protocolos de inactivación para permitir los procesados y comercialización de carnes
y derivados de CSA de forma inocua.
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